LA BARRIGA OCULTA DE LA OBESIDAD

La obesidad en la población camagüeyana se convierte en una de las enfermedades silenciosas más destructivas de esta última década

Por: Gretel Díaz Montalvo
Obesidad-peligro silencioso
En silencio llega. Invade su espacio vital y lo habita sin su consentimiento. Inmoviliza sus brazos, abdomen y piernas. Se adueña de su cuerpo parte por parte cual asesino en serie. No se dará cuenta cuándo y cómo comenzó, pero a medida que pasa el tiempo su respiración se acorta, le será difícil correr y hasta caminar.
Así es ella, toda una criminal en potencia, una maga del disfraz. Durante años mantuvo su verdadera naturaleza oculta bajo el manto de la “opulencia, la buena vida y la salud”. Pero sigilosamente le arrebata imagen, juventud y vida.
Su nombre: obesidad. Sus compañeros de trabajo: sobrepeso y ocio. Pero el causante de su éxito profesional somos nosotros mismos.
Según recientes investigaciones expuestas en el VII Congreso de Endocrinología, en la isla los índices de criminalidad de estos malhechores han alcanzado marcas similares a la mayoría de los países desarrollados.
La obesidad se define como un exceso de grasa corporal total o de tejido adiposo. Es, según nos explica el especialista en Endocrinología Ernesto J. Abad Rodríguez “como una fórmula matemática. Ella es igual a lo que ingieres menos lo que gastas, siempre que lo que le restes sea menor a lo que consumas. La obesidad es siempre resultado de todo lo que le eches al estómago.”

Científicamente, acota el doctor Abad: “Es el aumento del peso corporal por encima del 20 por ciento del peso ideal de acuerdo con la talla, el sexo y la edad de cada individuo. Mientras que el sobrepeso es un aumento de un 10 hasta un 20 por ciento. Pasar de uno a otra es fácil”.
La obesidad constituye un serio problema de salud mundial y según los expertos ha llegado a catalogarse como una epidemia, debido al incremento de la cifra de personas con este padecimiento en la última década y de lo que es más importante: sus consecuencias clínico metabólicas.

Barriga llena… corazón enfermo.
CuidadoA lo largo de la historia de la humanidad “las masitas de más” han sido tema de conversación y hasta de inspiración. En la Edad de Piedra, por ejemplo, era reconocida la mujer obesa, no sólo como algo bello, sino para la preservación de la especie, pues disponía de una verdadera despensa ante la eventual falta de alimentos.
En cambio en la Grecia Clásica era mejor aceptado el cuerpo delgado como sinónimo de salud. A la obesidad se le consideraba como un defecto físico e incluso mental.
Los espartanos eran aún más estrictos respecto a las personas obesas. Cada mes revisaban a los jóvenes, y aquellos que habían subido de peso debían cumplir un rígido programa de ejercicios.

Durante la Edad Media la Iglesia Católica clasificó a la glotonería como pecado ligero; sin embargo, los artistas, rebeldes como siempre, vieron en esos cuerpos “envuelticos en carne” una belleza inspiradora, cual si fueran musas.
En la actualidad la belleza no danza de la mano de unas libras sobrantes y en nuestra cálida isla aún, contra todo pronóstico, ser hermosa es estar rellenita, aunque algunas personas sobrepasan el concepto de “llenitas” y van más allá, sin pensar en su vida.
Hoy por hoy la obesidad constituye un factor de riesgo común de las enfermedades no transmisibles (ENT) que forman nueve de las 10 primeras causas de muerte en nuestro país; de ahí la importancia de su adecuado manejo desde edades tempranas de la vida, que unido con una mejor educación alimentaria y nutricional disminuyen las dificultades para la salud.
Develar el cuadro exacto de la enfermedad en nuestra provincia sería una tarea titánica debido a que “las personas no van al médico porque estén obesas, sino por otras enfermedades asociadas como la presión alta o baja, problemas en los huesos que son casi siempre resultados directos de la obesidad”, como plantea la doctora Marelys Cendra Asencio, Vicedirectora del departamento de enfermedades no trasmisibles del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología (CPHEM) de Camagüey.
Estas “enfermedades de la civilización” amenazan el desarrollo social, la vida y la salud de millones de personas, sobre todo al prever que las muertes provocadas por las ENT aumentarán un 17 por ciento para el 2015.

Estas tienen como factores de riesgo el consumo del tabaco, el abuso del alcohol, la insuficiente actividad física, la dieta no saludable, la obesidad y factores químicos y físicos del ambiente. Por eso debemos tener mucho ojo con lo que comemos ya que en Camagüey, para el cierre de 2010, las ENT representaron el 82.5 por ciento de la mortalidad general con una tendencia ascendente respecto al año previo.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la obesidad es una epidemia desde 1998, pero para la población todavía no alcanza ese nivel. Incluso, se estima que en el 2015 existirán 2 300 millones de adultos con sobrepeso y más de 700 millones con obesidad.

La presencia de esta y otras dolencias no transmisibles, principales problemas de salud pública en muchos países, ha sido atribuida al sedentarismo y al cambio en la alimentación ocurrido en los últimos 20 años. Vivimos para comer todo tipo de alimentos; devoramos, sobre todo, los de alta densidad energética, ricos en grasas saturadas, azúcar y sal, y obviamos el consumo de frutas y verduras. En Cuba la segunda encuesta nacional para conocer el comportamiento del sedentarismo en la población encontró que más de un 40 por ciento tiene sobrepeso.
“La obesidad es un problema de salud que aumenta cada año. Su daño al organismo lo vemos en que ella provoca peor pronóstico en la gran mayoría de las enfermedades de pacientes obesos, sólo ser gordito es más ‘saludable’ en los pacientes diagnosticados con riñón flotante, pues este necesita aumentar de peso.
“La obesidad forma parte del síndrome metabólico junto a la hipertensión, la diabetes mellitus y la dislipidemia o trastornos de la grasa. Pero ella es un factor de riesgo pues aumenta a las restantes. También está relacionada con las cardiopatías y las enfermedades cerebrovasculares. Puede ser la causa de que alguien no camine y en los obesos vemos más a menudo trastornos digestivos y respiratorios”, aseguró Ernesto J. Abad, también Director del Centro Provincial de Atención al Paciente Diabético en Camagüey.
Niños
Niño grande… adulto pequeño

Los hábitos alimentarios nacen en la familia, pueden reforzarse en el medio escolar y se contrastan en la comunidad en contacto con el medio social. O sea, si en su hogar predomina un inadecuado régimen alimenticio: no desayuna o consume mucha grasa animal, el “futuro adulto” presentará estas mismas características equivocadas.
Según los datos recogidos, en niños menores de 5 años el sobrepeso presenta una tendencia ascendente de un 13,5 por ciento, con predominio en el sexo femenino.
“En el niño obeso todo se acelera y si no se repara a tiempo llega a ser irreversible. Los adultos tienen un número de células adiposas las cuales sirven de almacén, mientras que los niños las fabrican en su proceso de crecimiento. Por lo tanto, si desde pequeños presentan estas características tendrán mayor capacidad de acumularlas que un adulto promedio.
“La obesidad puede provocar trastornos de crecimiento: son niños grandes, pero serán adultos pequeños. Una de las enfermedades más comunes en los jóvenes que presentan este padecimiento es la hipertensión junto a los trastornos de la grasa.
“Los chicos, en su proceso de desarrollo, tienen etapas más lentas de crecimiento. Por ejemplo, desde el primer año hasta los 2 no crecen: maduran, aprenden a coger objetos, mejoran su equilibrio. Por lo tanto, aparece la anorexia fisiológica: comen menos. Entonces los padres les embuten comida porque los ven delgados, cuando su condición es natural. Yo recomiendo a las madres que respeten estas etapas”, acotó el Endocrinólogo.
Al conversar con Ángel Félix, con 13 años de edad, recuerda que cuando “más chiquito era de lo más gordo, entonces mi mamá me llevó con el médico y me pusieron una dieta de un solo pan al día, comer un vasito de arroz con poco potaje y mucha frutas y verduras. Pero yo me escapaba y comía por ahí, ¡qué va era muy poquito!”.
“Él estaba gordo, gordo, yo nunca pensé que bajaría.- cuenta María Antonia, la madre- Fíjate que él pesaba 125 libras y bajó tanto que después le dije que subiera un poco porque estaba demasiado flaco, hasta se le caía el uniforme. Al principio se acomplejaba porque las tetillas le crecieron mucho y le decían cosas, pero luego él mismo buscaba que lo ‘jodieran’ un poco.
“En la casa yo no le daba mucha comida, pero un día descubrí que en la escuela le ofrecían más. Nunca pensé que bajaría. A veces se me escapaba a comer algo por ahí. A mí me daba tremenda lástima con él, imagínate que un día me preguntó si el 31 de diciembre podía comer mucho.”
El problema de obesidad infantil no sólo le provoca al niño inseguridad, baja su autoestima, sino además que se sienta discriminado en la escuela, puede presentar fatiga fácil, probable hipertensión, estrías y otras consecuencias que se acrecentarían al llegar a la adultez.
La situación no solo gira en torno a los pequeños. ¿Y sus padres? “Las madres cuando sus hijos están creciendo se preocupan mucho por el peso y la talla del niño, por su forma física, se centran en lo que comen y sólo está bien si es gordito”, explica la licenciada en Psicología Yumilka Mejías.
Para la licenciada en Nutrición Isleny Camacho los padres son grandes culpables de la obesidad infantil debido a que la mayor parte de los alimentos que le dan es la muy mediática comida chatarra, no los incitan a cumplir con el horario establecido para la alimentación y piensan que al ser pequeños no necesitan llevar una vida más activa.
La niñez es una etapa en la que casi todo es posible en lo relacionado con los hábitos y conductas. Es momento de ordenar su personalidad y establecer patrones que serán la base del comportamiento del niño en la edad adulta y la mejor ocasión para crear conciencia sobre la salud.

Hacerse de la vista gorda

“Yo trabajo como recepcionista, por lo que no realizo mucho ejercicio -explica Irisday Caballero- pero he bajado algo de peso porque he hecho mis dietas, lo más difícil es esta barriga. Camino casi dos kilómetros de la casa al trabajo y del trabajo a la casa. No, no tengo tiempo para hacer ejercicios, cuando salgo del trabajo es corriendo, pero para hacer la comida y las cosas del hogar.”
En el proceso de la obesidad influyen diversos factores, entre ellos muchos que nosotros magnificamos como el sedentarismo. Los científicos aún dudan de cómo los genes influyen en ella, por lo que la idea de que es imposible cambiar la imagen no está avalada por ninguna investigación seria.
El consumo excesivo de calorías, así como una escasa actividad física conducen a mayores reservas de grasa. Entre los 40 y los 50 años, tiende a aumentar la masa grasa, tanto en varones como en mujeres y continúa aumentando hasta llegar a los 70 -75 años. La distribución de esta nunca es uniforme por lo que tiende a acumularse más en el tronco que en las extremidades. Desgraciadamente para las orgullosas y presumidas mujeres este cambio se hace más notable.
La obesidad tiene varias manifestaciones como nos explica el doctor Abad: “Tenemos la de tipo exógena que depende de lo que ingieres, es la más común y la padecen alrededor del 95 por ciento de las personas obesas. Hay muchos que plantean que su enfermedad es ‘glandular’, a lo que yo respondo que sí lo es, pero de la ‘glándula salivar’.
“La otra es la obesidad centrípeta o abdominal. Existen personas delgadas con barriga grande, pero con igual riesgo para su salud pues pueden padecer de enfermedades cardiovasculares.
“También encontramos la obesidad por ingestión de medicamentos como los esteroides. Es por eso que su uso se controla, no por que sea una sustancia ilegal sino por el daño que provoca a la salud.”
Para este trabajo una adolescente de 19 años que prefirió guardarse su nombre y hacerse llamar María, afirma que es “gordita desde muy chiquita, toda mi familia es así, nuestra constitución es esta. Ahora estoy más flaca porque hago ejercicios por mi cuenta y me aguanto la boca, pero sigo gorda. No, no tengo mucho tiempo para seguir haciendo ejercicios. Soy ansiosa y cuando me siento estresada me da por comer y comer, y todo me engorda fácilmente”.
La joven Mayelín Fuentes, de 25 años y con 98 kilos, presenta un caso similar, pues en su familia la generalidad presenta estas características. “He hecho dietas pero debuté con una anemia para toda la vida. Yo sé que ser gorda es malo, ahora no padezco de nada, después… veremos. Además, no tengo tiempo para hacer ejercicios, y ahora estoy embarazada, como por dos.”
Regresamos con el doctor Abad y él nos comenta: “La mejor fórmula para bajar de peso es hacer ejercicios y una correcta dieta prescrita por un especialista. No hay dietas mágicas: la de la luna, la de la semilla de la fruta bomba son solo justificaciones para seguir comiendo después. Además, la dieta que me sirve a mí no te sirve a ti. Ellas necesitan ser orientadas por un nutricionista, un especialista… pues deben responder ciertos requisitos adecuados a las particularidades de cada sujeto.”
La licenciada en nutrición Lyssyt Ferrada Villafaña recomienda que: “Aunque no seamos obesos debemos llevar una dieta equilibrada, variada, suficiente basada en los grupos básicos de alimentación y adecuada al peso, la talla y actividad física de cada uno”. Es por eso que en todas las áreas de salud y las salas de rehabilitación hay una consejería nutricional que ofrece orientación estructurada y breve, orientada a lograr en las personas cambios en el hábito de alimentarse, incorporar estilos de vida saludables, con énfasis en la alimentación y la actividad física.

Mitos y realidades

En la conciencia popular persisten muchos tabúes e ideas erradas sobre las grasitas extras. No todo “gordito” es un acomplejado, pues como dice el Endocrinólogo Ernesto Abad, “los efectos psicológicos de la obesidad dependen de cada persona. Hay algunos contentos a los cuales no le afecta nada. Pero hay sujetos que se creen incapaces, no pueden seguir al grupo y se sienten rechazados. Uno de los aspectos que puede afectarle, además de su salud, es el hecho de no encontrar pareja.”
Algunas de las características que presentan la mayoría de los obesos, según nos comenta la psicóloga Yumilka Mejías es la baja autoestima, dificultad en las relaciones interpersonales y autovaloración errónea. “Incluso podemos conocer a algunos que se ríen de ellos mismos, pero en el fondo tienen sentimientos de minusvalía”, agrega.
Otro mito o error popular es la “máxima” de que las embarazadas deban comer doble. La realidad es otra, como nos dice el doctor Abad, pues ellas necesitan alimentarse de forma balanceada, no duplicar la dieta, sólo ligeramente por encima de lo normal y ganar a expensas del embarazo, no de su organismo.
Desafortunadamente la población cubana no tiene los conocimientos suficientes sobre una nutrición adecuada, pero en ocasiones pecamos de sabelotodos. Por ejemplo, si hacemos ejercicio físico eso no significa que podamos comer de forma desaforada. Dieta sana y ejercicio son elementos que van de la mano para lograr una mejor vida. Tampoco es correcto el empleo de vicios para evitar subir de peso, como el cigarro y mucho menos saltarse comidas elementales, pues traería como resultado una mayor ingestión de alimento.

Cuestión de estilo
Muchos prefieren una vida tranquila, casi sinónimo de sedentarismo, pero recordemos que este sistema se hace con poco movimiento. Es un factor de riesgo con mayor presencia en la población cubana, independientemente del sexo, por tanto es evidente la importancia de adoptar un estilo de vida activo que pueda también ayudar a controlar y disminuir otros elementos nocivos.
No cabe duda de que la salud humana y la enfermedad constituyen aspectos muy importantes, por lo que deben luchar contra factores naturales y biológicos, pero mucho más contra sí mismos, contra sus hábitos y comportamientos dañinos para la salud.
Pero todavía tropezamos con personas como Maday Conde de 25 años, que ven en la comida lo más importante de su vida y no creen en daños colaterales.
“Yo comencé a engordar después del año porque donde me cuidaban me daban mucha comida, hasta tenía una vecina que cuando llegaba del trabajo cocinaba temprano para verme comer, eso le encantaba. Me cuenta mi mamá que yo hice rechazo a la leche y me la daban con plátano. Según la pediatra a lo mejor eso provocó que me creciera el estómago. Pero lo principal para mí es la comida, comer, comer, comer.
“Siempre he hecho ejercicios pero por racha, nada constante. La obesidad me ha provocado trastornos menstruales, pero tengo mis dudas: cuando una es gorda todas las enfermedades son achacadas a eso.
“Yo adoro comer, me siento bien en los lugares a los que me invitan a hacerlo. Esto es como un vicio de cigarro, cuando me falta me vuelvo loca, me da genio. Además, al cuerpo hay que darle lo que gusta.”
Debido a que muchos nos creemos invulnerables es necesario que modifiquemos creencias, valores, actitudes, emociones y comportamientos inadecuados. Además, estas conductas no ocurren en el vacío, debemos analizar los contextos circundantes los cuales pueden comprender una constelación de factores personales, interpersonales, ambientales e institucionales.
Estas dimensiones no son homogéneas, por eso, no es raro observar que en un mismo individuo convivan al unísono hábitos saludables y nocivos.
Para la OMS desde 1946 “la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social y no meramente la ausencia de dolencias o enfermedad”.
Un estilo de vida saludable incluye un idóneo control y tratamiento de las tensiones y emociones negativas, un buen régimen de ejercicios, sueño y distracción; evitar y controlar el abuso de sustancias como la cafeína, nicotina y alcohol; una correcta distribución y aprovechamiento del tiempo.
La píldora “devora grasas” no existe, por lo que en nuestras manos está la decisión de vivir más y mejor, de comer menos o comer sano, de ser gordos enfermos o rellenitos saludables. Necesitamos crear nuestro menú y pensar en las caras ocultas de la obesidad.

Grupos de alimentos y cantidad para obtener una dieta variada y equilibrada (1400 a 3300 Kcal)

Grupos de alimentos
Cantidad de porciones
Nutrientes a destacar

I. Cereales y viandas
3 – 8 porciones
Energía
Carbohidratos complejos

II. Vegetales
2 – 5 porciones
Vitaminas
Fibra

III. Frutas
2 – 5 porciones
Vitaminas
Fibra

IV. Carnes, aves,
pescados, huevos y
frijoles
2 – 5 porciones
Proteínas
Hierro

V. Leche y productos lácteos
1 – 4 porciones
Proteínas
Calcio

VI. Grasas
2 – 4 porciones
Ácidos Grasos
Energía

VII. Azúcar y dulces
2 – 6 porciones
Energía “vacía”

Lee nuestro articulo: https://cubanamambisa.wordpress.com/2011/07/21/para-lo-que-hemos-venido-al-mundo/

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Un comentario el “LA BARRIGA OCULTA DE LA OBESIDAD

  1. Buenos días,

    Desde Infosalud nos gustaría ponernos en contacto con ustedes a través de correo electrónico para poder hacerles llegar una propuesta de colaboración.

    Agradecemos su atención

    Esperamos su respuesta

    Un saludo

    Laura Fernández

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